Quien Quiero Ser | Coaching y Desarrollo para la Mujer
Quien Quiero Ser | EL DIA QUE PERDI MI IDENTIDAD - COACHING MUJER
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Foto Manuel Morillo

MI COACH INVITADO – EL DÍA QUE PERDÍ MI IDENTIDAD

Escrito por Espino Pueyo in Mi Coach invitado 29 Jun 2015

Escrito por Mercedes Romero Cortés.

 

 

El día en que dejé de ser yo misma llegó sin avisar una calurosa mañana de mayo.

 

Durante toda mi vida he elegido, ser o no ser, estar o no estar, hacer o no hacer, querer o no querer, siempre he sido una persona práctica y no me ha gustado dejar nada en manos del destino o el azar, así que he preferido poner cada pieza del puzzle de mi vida yo misma, en el lugar que he creído, encajase o no encajase, cuando he querido y cómo he querido.

 

La decisión de ser madre, fue una decisión meditada, era un proyecto de futuro que siempre tuve claro que quería vivir, me hacía especial ilusión saborear el rol de “mami”, así que durante nueve meses me preparé para ello, devoré información, bucee en lo más profundó de internet porque anhelaba saberlo todo, como si la maternidad consistiese en pura teoría.

 

Me convertí en fiscal, pregunté hasta la saciedad, también a mi entorno, ese que ya había vivenciado ese modo de vida. Y me hablaron de nuevas experiencias, de olor a colonia de bebé, de adaptación, de pañales y chupes, de besos y caricias, de rosa y de celeste, de noches sin dormir y días de ojeras, pero nadie me habló de mí, nadie me contó cómo dejaría de ser YO y emergería otra persona totalmente diferente.

 

Aun andaba preparándome para lo que se me venía encima, cuando el zarpazo del cambio me cogió por sorpresa y nació mi hija.

 

Con aquel torbellino de vida se esfumó la persona que yo creía ser. Me conocía, al menos, eso creía yo, sabía cuáles eran mis principios, cuáles estaban en los primeros puestos de mi escala de valores: familia, trabajo, amistad, salud… nada diferente a los de la mayoría de mujeres de treinta y tantos, pero todos se tambalearon desde el mismo momento en que me pusieron encima a aquel bebé  de negra melena y cara regordeta.

 

Durante los primeros meses, creí volverme loca, ¿sabéis lo que es no llegar? No llegar en tu trabajo, no llegar como esposa, no llegar como amiga, no llegar como madre y tener la sensación de que te quedas a medias en todo, de que siempre tienes algo que más que hacer o aprender, de que no has sabido hacerlo, no llegar, no llegar siquiera a ser quien un día fuiste, y creíste ser. HOJAS

Fue difícil aprender a convivir con mis carencias, siempre corriendo, retando al tiempo, llegando a todos sitios taconeando sabiendo que habías vuelto a olvidar el babero, el chupe o la comida en el fuego,  haciendo magia y queriendo recuperar todo el tiempo perdido el fin de semana. Hoy sé que las madres que creímos llegar a todo, no llegamos a nada, porque no existen las madres perfectas porque ni siquiera las nuestras, a las que adoramos, lo fueron nunca.

Me sentía culpable por querer trabajar, por querer seguir formándome y creciendo profesionalmente, por dejar a mi hija en brazos de los abuelos mientras yo disfrutaba de jornadas maratonianas aprendiendo a gestionar emociones, pero, si no sabía gestionar las mías… prefería estudiar y no llevar cada día al parque a mi hija, me preguntaba una y otra vez si  era ser mala madre por aquello.

 

Si algo me enseño el Coaching fue a aceptarme tal y como era, tal y como soy,  liberándome de la culpa de no ser…, asumiendo que la vida tiene días en los que te levantas repitiendo tu mantra “sí puedo” y días negros y nublados en los que todo te cuesta infinitamente más y el caos se apodera de tu mundo, ESA SOY YO, con mis días buenos y mis días malos, mis días con paciencia infinita de madre y mis días donde me gusta tener mi espacio de soledad,  sé que no soy peor madre por ello; sabed que no volví a encontrar jamás mi antigua identidad, pero con el tiempo he encontrado algo mucho mejor, una MUJER llena de vivencias y experiencias vitales que se acepta  y se respeta a sí misma, y que incluso, se gusta y se quiere ¿Por qué seremos capaces de querer a otros hasta el infinito y no nos paramos a querernos un poco más a nosotras mismas?

 

Y por último , si algo he aprendido de la maternidad es que –cada mujer con sus circunstancias- es una historia única que no debe ser criticada ni comparada, no debe hacernos sentirnos mejor ni peor, la maternidad debe permitirnos encontrar nuestra identidad, como mujer como madre y como persona.

 

Firmado: Una madre cualquiera…

 

 

Fotos Manuel Morillo

Mercedes Romero Cortes

 

Mercedes Romero es Diplomada en Relaciones Laborales por la Universidad de Sevilla y  Máster en Dirección de Recursos Humanos en IDE-CESEM.

Es Coach Ejecutivo y Personal certificada por EFIC.

Lleva más de diez años trabajando en el área de Recursos Humanos en diferentes empresas y sectores. Para Mercedes  su verdadera pasión son las personas y su desarrollo, ya que son el pilar fundamental de toda organización y el valor añadido que diferencia a unas empresas de otras. Interesada en todo lo relacionado con Recursos Humanos 2.0 y las nuevas tecnologías, considera que la marca personal resulta una herramienta fundamental para el posicionamiento.

Es blogger habitual en La Nueva Ruta del Empleo y colabora con varias publicaciones digitales

 

Foto entrada: Manuel Morillo.

  • Isabel junio 29, 2015 at 3:26 pm / Responder

    Qué bien escribes Meme, me he sentido totalmente identificada con tu artículo!

    • Espino Pueyo julio 3, 2015 at 10:45 am / Responder

      Como gestora de este blog, le transmito a Meme tus felicitaciones. Estoy de acuerdo contigo, Meme tiene un don especial para transmitir sus inquietudes como mujer, madre, trabajadora y coach. Me alegro de tenerla como colaboradora.
      Gracias. Un abrazo.

  • Monica julio 1, 2015 at 3:06 pm / Responder

    Me he sentido identificada 100%con tu
    articulo.Enhorabuena.Lo comparto con tu permiso.

    • Espino Pueyo julio 3, 2015 at 10:42 am / Responder

      Gracias Monica, me alegro por ello.
      El objetivo de estas paginas es precisamente poner un poco de luz y compartir nuestras inquietudes como mujeres.
      Un abrazo.

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