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LA SOLEDAD DE EMPRENDER

Escrito por Espino Pueyo in Emprender 06 Jul 2015

Hace unos días, leía en algún sitio, que a pesar de la situación económica actual,  las mujeres estábamos liderando el emprendimiento en este país, aportando esa profesionalidad, creatividad, constancia y esfuerzo que nos caracteriza, para salir adelante frente a todos los obstáculos que se nos puedan presentar. Es parte de nuestra genética y educación intentar mantenernos fuertes como robles, a pesar de las adversidades.

Cada vez es más relevante el número de mujeres que emprenden proyectos innovadores. El concepto del liderazgo femenino aparece por todos lados, y cada vez más mujeres intentan conseguir estar presente en el mundo de la empresa, ocupando puestos de responsabilidad en los consejos de administración de las organizaciones. Aunque todavía nos queda mucho camino por recorrer, esta es una realidad imparable para la mujer del siglo XXI.

 

Pero conseguir situarse en estas posiciones no resulta nada fácil, ni gratuito para las mujeres.

Una de las principales barreras en el desarrollo de la carrera profesional de las mujeres, es la dificultad de conciliar la vida profesional y la atención al conjunto de responsabilidades familiares que nos toca atender.

 

Cada vez se demanda más cualificación y formación en conocimientos técnicos y competencias empresariales.

Pero ¿Quién cuida de nuestro mundo emocional?, ¿Quién nos ha enseñado a lidiar con todos los aspectos emocionales que requiere una dedicación plena al trabajo, familia, amigos…sin abandonarnos a nosotras mismas?

 

En este sentido, puedo hablaros de mi propio ejemplo.

Cuando hace unos años decidí dar un nuevo rumbo a mi vida profesional, no sabía hasta qué punto iba a necesitar la ayuda y el apoyo de los demás para hacer frente a esa soledad que te embarga cuando no puedes ver tu futuro con claridad y tienes que tomar decisiones importantes para conseguir tu sueño.IMG_0592.JPG

 

Al principio todo era ilusión y unas ganas enormes por aprender y formarme en todo lo que pudiera necesitar para empezar de nuevo. Pero una vez acabado mi periodo formativo, al que dedique más de dos años, tenía que empezar a darle forma a un proyecto en el que me sintiera identificada y en el que pudiera dar lo mejor de mí, aprovechando mi experiencia y mi bagaje profesional de más de 23 años.

 

Fue entonces cuando empezaron las dudas, el miedo, la inseguridad por no saber si sería capaz de afrontar este reto. Después de tantos años trabajando por cuenta ajena, ahora iba a enfrentarme a una aventura en solitario, sin saber exactamente a donde me llevaría, pero la ilusión, motivación y mi compromiso personal, seguían estando fuertes en mí y era lo que me movía a seguir adelante. Además, supe rodearme de las mejores personas, que constantemente me alentaban y me decían  que tenía que compartir ese “don” natural, mi potencial, mis capacidades y mi experiencia, y emprender un camino en el que pudiera aportar todo mi aprendizaje a tantos seres que necesitaban apoyo, guía y acompañamiento en sus propios recorridos.

 

Empecé dando pequeños pasos que me iban animando y motivando, demostrándome a mí misma, que este camino que estaba emprendiendo me venía como anillo al dedo, me gustaba y me hacía feliz. Podía sentir como si siempre hubiera formado parte de mí, era como un don natural que me hacía sentir como pez en el agua.

Iban surgiendo proyectos e ideas en mi cabeza a los que debía dar forma y moldearlos para ponerle cara y ojos. Me visualizaba en un futuro no muy lejano, con mi objetivo cumplido, ayudando a otros a crecer, sintiéndome realizada y plena.

 

Pero justo en el momento de iniciar mi andadura, mi vida personal se vio de pronto sacudida por la enfermedad y la pérdida en mi entorno familiar más cercano.

 

La vida no siempre avanza a tu favor. La vida no te avisa del dolor de las pérdidas y del torbellino de emociones que se revuelven dentro de ti en esos momentos, dónde la soledad se hace presente con toda su intensidad. La vida simplemente ocurre, mientras tú te zarandeas, postergando tus sueños para un momento más liviano.

 

Y la vida continua y tú con ella.

Pero emprender requiere de una mente despejada y serena, de emociones bien gestionadas, de tomar decisiones con inteligencia, de una estrategia y planificación bien entrenadas. Requiere una confianza y compromiso contigo  y con tu proyecto aumentada de forma exponencial y una motivación superlativa para enfrentarte a la incertidumbre y los obstáculos que constantemente llaman a tu puerta.

Y todo eso me faltaba en esos momentos de zarandeo emocional. Así que tuve que tomar una de las mejores decisiones a mi alcance en esos momentos…Pedir AYUDA.

 

Pedir ayuda requiere HUMILDAD. Humildad para reconocer que no sabes por donde seguir caminando, que necesitas la compañía de profesionales que se dedican precisamente a eso, a acompañar a otros en sus momentos más confusos para ayudarles a encontrar el camino.

 

Comencé mi proceso de Coaching para poner en orden todas las cuestiones que debía resolver, para entrenar las competencias y habilidades emocionales que iba a necesitar para sacar adelante mi proyecto profesional.

 

Y si no hubiera sido por esta capacidad para pedir ayuda, para confiar en los beneficios que produce un proceso de Coaching, aún estaría perdida, sin ver el rumbo para poder ajustar las velas.

  • juan julio 6, 2015 at 1:01 pm / Responder

    La vida es un proceso de aprendizaje que nos envuleve en cada minuto, en todo momento estamos tomando decisiones, desde la más banal hasta la que creemos más transcendente y es por ello q

  • juan julio 6, 2015 at 1:05 pm / Responder

    es poe ello que desde la humildad, en la que se hace referencia en tu página, y el asesoramiento de las personas que nos rodean, podamos tomar esas decisiones que nos lleven a lo que cada uno se marque como su camino en la vida.

    • Espino Pueyo julio 6, 2015 at 2:24 pm / Responder

      Totalmente de acuerdo contigo. Gracias por tu aportación.

  • Marta Reina julio 6, 2015 at 5:35 pm / Responder

    Me ecanta lo que leo… qué difícil pero a la ve qué VALIENTE. Camina tus pasos y deja fuertes huellas para que las demás podamos ver por donde pisar…

    • Espino Pueyo julio 7, 2015 at 12:50 pm / Responder

      Gracias Marta. Todos podemos servir de ejemplo para los demás, pero cada uno tiene que dar sus propios pasos. Un beso.

  • Fernando Pueyo julio 7, 2015 at 5:52 am / Responder

    Impresionante vision, me alegra que esten en tu mente, esos pasajes que todos deberiamos aprender y no olvidar, Humildad.

    • Espino Pueyo julio 7, 2015 at 12:47 pm / Responder

      Gracias Fernando. A veces nos olvidamos de la importancia de ser humildes. Creemos que lo sabemos todo y que no tenemos nada nuevo que aprender. Todos somos prepotentes en ese sentido. Pero si no seguimos aprendiendo, nos estancamos y no avanzamos. Y hay que seguir adelante. Un beso.

  • Nena julio 23, 2015 at 6:50 pm / Responder

    Me encanta y me emociona el leerlo. Me quedo sin palabras……ahora solo puedo darte la enhorabuena por todo lo que estas haciendo.

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